miércoles, 17 de agosto de 2011

Convivencia

La  Convivencia 


La convivencia, en sentido amplio, es la acción y el resultado de convivir, esto es, la situación en la que dos o más personas viven en mutua compañía, compartiendo un mismo espacio y tiempo. En forma esquemática podemos imaginar una línea recta que tuviera en un extremo la idea de convivencia y en el otro la idea de guerra civil como lo más contrario a la convivencia; en la zona intermedia podríamos situar la mera coexistencia. Porque el término "convivencia", al menos en castellano, tiene connotaciones de una mayor exigencia que la simple coexistencia. Coexistir sólo exige que quienes coexisten se mantengan en la existencia al mismo tiempo, sin importar en qué condiciones, más o menos hostiles, ocurra tal hecho. En cambio, convivir exige la realización práctica de ciertos compromisos en cuanto a respeto mutuo, a cooperación voluntaria y a compartir responsabilidades. Esta distinción también puede aplicarse a las relaciones entre colectivos. Por ejemplo, puede hablarse de la coexistencia, o bien de la convivencia, entre grupos sociales, o entre países.









En un sentido más estricto, la convivencia puede ser definida como una situación interpersonal de buena vecindad y mutua colaboración entre individuos o grupos que, a pesar de tener algunas características compartidas, son también diferentes en el sentido de que cada cual tiene su propia existencia y sus propios intereses legítimos. Por ejemplo, la convivencia entre cónyuges supone el compromiso previo de dos personas en cuanto a realizar un proyecto de vida en común en el que cada cual ha de poner cierto esfuerzo e ilusión para llevarlo adelante. De modo parecido, la convivencia de los ciudadanos en una sociedad plural supone un compromiso de cada grupo social, e incluso de cada ciudadano individual, en cuanto a cooperar para el mantenimiento de un orden social en el que las tensiones no sean tan grandes que pudieran destruir la propia sociedad.






Esta condición se viene haciendo realidad paulatinamente en muchos países en los que se ha instaurado la tolerancia de diversas religiones y creencias en pie de igualdad. Sin discriminaciones arbitrarias ni privilegios para ninguna de las ideologías políticas o religiosas rivales. Ciertamente, esa tolerancia no está exenta de tensiones, puesto que cada grupo ideológico se puede sentir tentado por la idea de eliminar a los demás grupos competidores e imponer sus creencias a toda la sociedad. Sin embargo, los grupos saben que esa imposición totalitaria sería contraria a sus respectivos principios y valores propios. Además, son conscientes de que la historia ha mostrado repetidas veces que de nada sirve la mera represión de las ideas del adversario: la única victoria de una ideología sobre las otras sería que llegase a atraer, por convicción propia, a quienes no comparten todavía las preciadas creencias del grupo.














Resolución de  conflictos .

Los conflictos son parte de nuestra vida  y una gran fuente de aprendizaje. Tener
conflictos significa estar vivo, y lo saludable es aprender a manejarlos, principalmente
porque algunos son inevitables.
Lo que si es evitable son las consecuencias negativas de los mismos, todos tenemos
recursos internos  e innatos que nos dotan de capacidad para abordarlos, ( el ser humano
sobrevive gracias a ellos) si bien es cierto que las estrategias  útiles “ se aprenden “.
Si miras en tu  entorno quizás veas que los adultos con los que has crecido tampoco
tienen  estas habilidades siendo por eso  probable que no hayas tenido un modelo
adecuado que te sirva. Las consecuencias de esto pueden ser: que no sepas abordar las
dificultades que surgen en las relaciones personales, y que debido a esto te de miedo dar
tus opiniones, evites discutir…, o por otro lado no sepas dar tu opinión sin imponerla…,
tengas dificultad para ceder y ponerte en el lugar del otro.. etc.



















A nivel global las herramientas necesarias  para afrontar las diferencias con los
otros serian : confianza en uno mismo y en los demás, lo que se traduce en creer que se
puede hacer algo y  asertividad  o lo que es lo mismo,  conocimiento de las habilidades
sociales eficaces y adecuadas para cubrir  tus necesidades desde el respeto hacia ti
mismo y hacia el otro.
Las emociones básicas que se experimentan cuando se vive un conflicto son la rabia,  la
tristeza y  el miedo. A veces de forma independiente y otras todas a la vez. El camino de
la resolución de conflictos  no es otra cosa que la expresión adecuada de estas
emociones, la escucha de las de los demás y la búsqueda de alternativas válidas para los
miembros que experimentan el conflicto.





 En primer lugar:
- Reconocer y aceptar las propias emociones
- Identificar y respetar las emociones de los demás.
Este punto nos llevaría a reflexionar sobre cual de mis necesidades no se han satisfecho
en una situación determinada y me ha llevado a experimentar tristeza, miedo o rabia.
Viendo a su vez que a los demás si se enfadan o duelen también  les sucede lo mismo,
alguna  de sus necesidades no se  habrán cubierto:  reconocimiento,  atención,  justicia...
etc El ser humano tenemos todos las mismas necesidades “ no lo olvides”
Segundo paso:
Identificar los pensamientos que genero ante los problemas, aquí nos podremos decantar
hacia dos vertientes:
- yo tengo la culpa
- la culpa la tiene el otro.